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Ene 18, 2016
admin
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PERLAS DEL MAR DE CORTEZ

En las templadas y apacibles aguas de las costas Mexicanas del Mar de Cortés, durante milenios habitaron dos especies de ostras: la Pteria Sterna y la Pinctada Mazatlánica, los primeros registros históricos de hace más de 500 años de las hermosas perlas naturales de estos pequeños cofres de tesoros del mar, datan de la civilización Yaqui que habitó en lo que ahora es el estado de Sonora. Posteriormente al descubrimiento de América, durante la Conquista, al llegar por tierra Hernán Cortéz a las costas del Pacifico, se encuentra con estas maravillas de la naturaleza.

 

Estas dos especies fueron extraídas de las costas por toneladas y enviadas al viejo continente para formar parte primeramente de tesoro de la Corona Española, a su vez llegaban por enormes cantidades a Inglaterra a causa de los saqueos que los piratas ingleses hacían a los galeones españoles en las aguas caribeñas a su regreso a España. Por lo que gran parte de las famosas perlas naturales de la Corona Británica y en especial los vestidos de la Reina Elizabeth I estaban bordados de manera por demás suntuosa con nuestras maravillosas perlas. Por la importante interrelación entre las Coronas Europeas, llegaron a Alemania, Austria, Rusia e Italia en donde se encuentra una importante cantidad en la colección de los Medicis y el Vaticano. Este saqueo brutal y desmedido causó la devastación de los bancos perleros de la zona, para finales de 1800, eran solamente centenas las que se podían encontrar.

 

Gracias al entusiasmo y habilidades de Gastón Vives, la primera granja perlera del mundo, fue estructurada en la Isla Espíritu Santo y con enorme éxito. Desgraciadamente fue destruida durante la Revolución Mexicana. No fue sino hasta hace dos décadas que tres intrépidos jóvenes mexicanos Douglas Mclauren, Manuel Nava y Enrique Arizmendi se dieron a la tarea de reforestar las costas con estas dos especies perleras, no solamente han enriquecido la flora y fauna de la zona, sino que también nos han dado la posibilidad de poder disfrutar nuevamente de estas maravillosas gemas producto de la naturaleza. Sus colores, sobre tono e iridiscencia además de su fluorescencia roja al ser expuestas a los rayos ultravioleta, las convierte en únicas entre el resto de las variedades que son cultivadas hoy en día. La producción es mínima solo 4 kilos año en relación al resto de las especies que se cultivan por toneladas en el mundo, por lo que hace a las Perlas del Mar de Cortéz, las más bellas, las más raras y escasas del orbe.

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